Ya están en Belén

Oro, incienso y mirra regalaron los Reyes Magos a Jesús, durante la madrugada del 6 de enero. Y Olivier Falchi, chef del Sofitel Buenos Aires Arroyo, celebra esa tarde con la Galette des Rois.  

En mi afortunada infancia, la imaginación y la música fueron mi compañía. El 8 de diciembre vestíamos el árbol en el hall de la casa y lo llamativo era que su estrella superaba en altura al ventanal. Enfrente, sobre un dressoire, armábamos la escena del desierto camino a Belén. Cubríamos la mesa de mármol con arena, los espejitos de las carteras de mamá eran lagunitas de agua para los camellos y el pesebre tenía animales de pastoreo; José y María esperaban en el portal. Había pastorcitos, ovejas y burritos (entre otros animales), algunas palmeras y los infaltables tules de colores ocres simulaban rocas. Así completábamos la puesta. La noche de Navidad aparecía Jesús bebé y los Reyes Magos se ponían en marcha. Cada día, mi hermana y yo, los hacíamos avanzar con pasos cortos. La estrella, muy brillante, guiaba desde un herraje del dressoire. La noche del 5 escribíamos las cartas y dormíamos felices. A la mañana, los regalos nos deslumbraban al pie del dressoire.

Ese día, en la cocina de la casa se horneaban dos tartas de Reyes, con hojaldre y pasta de almendras. ¡Una delicia! Mi abuela era madrileña, auténtica mujer de ciudad, pero fue criada en San Sebastián, muy cerca de Francia. Con el tiempo, supe que ese pastel que comíamos a la tarde apenas salido del horno es la Galette des Rois (Galleta de Reyes). La tarta lleva una sorpresa guardada en su interior y quien la encuentra es… ¡Rey por un día!

Olivier Falchi, chef ejecutivo de Sofitel Buenos Aires Arroyo, inició el año dando una clase con esta elaboración. Aquí, la receta:

Dos tapas de masa de hojaldre de 20 cm de diámetro*, 160 g de harina de almendras peladas, 3 huevos, 160 g de manteca, 160 g de azúcar y 0,060 ml de Ron

En la batidora realizá un cremado con el azúcar y la manteca, mientras batís, agregá los huevos de a uno por vez y luego la harina de almendras; por último, incorporá el ron. Pasá la crema a una manga y reservala en el frío. Colocá sobre la placa una de las tapas de hojaldre, con la manga repartí el relleno de almendras sin dejar espacios libres y tapá con la otra masa, hacé un repulgue para cerrar la tarta, dibujá unos suave trazos con el cuchillo y pintá con un almíbar ligero. Cociná a horno moderado en 170 grados. Cuando se dore estará lista.

·         Masa de hojaldre por kilo en La Exposición: Libertad 1299, CABA. 4811-5307



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Categoría Cuisine

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